El águila y el cóndor en los cielos del reggae

La noche se pintó con los colores del reggae de Gondwana: verde, amarillo y rojo. Matices armónicos que arrancan inevitablemente una sonrisa, una reflexión, una introspección, una declaración de amor a la vida, al canto y a la naturaleza.

Así son las canciones de la legendaria banda proveniente del Hemisferio Sur, dicen que fue la primera agrupación en hacer reggae allá en Chile, donde inició la historia de la mano del bajista Claudio Labbé en 1987.

A casi 30 años de existencia (en 2017 cumplen tres décadas), Gondwana logró unir las decenas de voces mexicanas en un solo coro dentro de la Carpa Astros, al sur de la Ciudad de México.

“¡Cómo admiro tu belleza!
Inmensa naturaleza,
Tierra de abundantes aguas
Crece el árbol de la vida…
Eres mi estrella que brilla en el cielo
Verde, amarillo y rojo…”

El clima ya era cálido, la música levantaba el vuelo como el cóndor que habita en Los Andes chilenos descubriendo nuevos paisajes y territorios inimaginables, donde también se dan historias de amor. Mc Jona ya cantaba Felicidad, Armonía de Amor, Antonia, Nuestros Sueños. Pero el vocalista también callaba para escuchar la voz de los mexicanos, cerró los ojos y disfrutó.

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Hubo de todo en el concierto. Un joven aprovechó el ambiente y subió al escenario para pedirle matrimonio a su novia, la mayoría de los asistentes le celebró con un aplauso, a otros de plano no les gustó la idea y contestaron con una rechifla. Gondwana siguió con la fiesta.

Gondwana era el nombre de un supercontinente que existió hace 250 millones de años. Pero la banda de reggae emergió en los 80’s. Desde ahí saltaron a festivales de la talla de Viña del Mar, donde convergen los mejores artistas de Latinoamérica.

¡Qué bueno que estamos vivos, hagan ruido!

 

Visitan México, donde el cóndor se encuentra con el águila azteca, con Antidoping y su ruido positivo que conecta a lo más profundo del desierto mexicano con su Medicina sagrada, con sus Niños de Jah y el Juego a Muerte.

La Noche cayó en el barrio. En Carpa Astros las sombras se tambalean, bailan esas canciones como Lejos de Casa, Sal a Caminar, A la Vuelta de la Esquina, el clásico de Jazz, hecho rocksteady Take Five, Chacha Man, Wahe Guru y Whatta Life.

“Esto de relajar, me está gustando,
Venga lo que venga, lo estoy esperando,
Lo alegre de la vida lo voy tomando
Y lo sabio de la Tierra lo estoy asimilando…”

Pura buena vibra con Antidoping. Un remanso de reflexión entre las calles revolucionadas y convulsionadas de la ciudad, entre la violencia en este México, donde el correr de la sangre es la nota diaria de los periódicos. Por eso Jacobo Govea, la voz del Antidoping, se elevaba para implorar: “Alza tu mano pidiendo la paz por todo México”, “Cómo se sienten los niños que vienen a bailar esta noche”, “Sube tu energía por los desaparecidos” “¡Qué bueno que estamos vivos, hagan ruido!”.
Después, toda la energía se concentró en las notas de Sal a Caminar, rola que habla sobre la relación vida-muerte, pero sobre todo, la oportunidad que significa vivir y buscar las cosas que brindan felicidad.

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Así transcurría la noche. Dos de las grandes bandas latinas de reggae en un escenario. Ninguna con su alineación original. Por ejemplo, Antidoping sin la voz de José Grela, quien fue uno de los fundadores de la banda junto con los veteranos Pedro y Manuel Apodaca.  En el caso de Gondwana, desfilaron en la voz principal Maxi Vargas, Quique Neira, Isaac Lagos y Kingo.

Pero eso no importó. Al final, la música fue más fuerte, mientras la conexión de las agrupaciones con el público chilango fue profunda a través del baile y el canto.
El canto fue mayor en el cierre del concierto. Jacobo Govea y Mc Jona juntaron estilos para entonar Could You be Loved, de Bob Marley. Entonces juntos, el águila y el cóndor emigraron a Kingston, Jamaica; cuna de esa música y cultura iluminada con colores verde, amarillo y rojo. Es el Reggae.

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Juan Carlos Cruz

Apasionado de la música, sincopado por el reggae y reportero de profesión. Hecho en la FCPyS de la UNAM y forjado en la Revista Proceso.

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